EL SECTOR INMOBILIARIO PROPONE CAMBIOS PARA PROGRESAR EN SOSTENIBILIDAD

  • Saint-Gobain junto a expertos del sector de la construcción destaca la colaboración, la normativa, la financiación y la transformación de los modelos de construcción como los grandes retos.
  • Con el objetivo de movilizar al segmento empresarial promotor y constructor hacia la sostenibilidad, los participantes reflexionan sobre la próxima revisión del Código Técnico de la Edificación (CTE), el cual establece el concepto cero emisiones en la nueva construcción.

Saint-Gobain, líder mundial en construcción ligera y sostenible, reunió al segmento empresarial promotor y constructor del país para debatir sobre las claves del futuro de la construcción.  Bajo el título de “(RE)imaginemos la construcción sostenible”, Kirsten Dunlop, CEO de Klimate-KIC; Esther Soriano, Directora general de Saint-Gobain Solutions; Marta Vall-llossera, Presidenta Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España; Bruno Sauer, Director General de GBCE y Eduardo Brunet, Director General de Green Finance Institute España,  analizaron, en una mesa redonda, los principales retos y oportunidades que afectan al sector inmobiliario, el cual exige una pronta transformación para afrontar positivamente la urgente situación climática; y reivindicaron el impacto de la modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE), en revisión a partir de 2026, que incluirá la transposición de la nueva Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) e introducirá el concepto de edificio de emisiones cero (EEC) como norma actualizada para la construcción de nuevos edificios.

Kirsten Dunlop inició el acto señalando que “necesitamos diseñar para una transición y una transformación de los modelos de negocio, así como, para un mundo cuyos territorios no son iguales en términos políticos, sociales, económicos y medioambientales”, por lo que, en un contexto de incertidumbre y volatilidad, “hay muchas cosas que rediseñar de una manera rápida y profesional”. Además, en ese camino, recalca que debemos contar con un pensamiento integrador, “ya que todo tiene implicaciones, ya sea en la manera en la que innovamos, construimos equipos o estructuramos la toma de decisiones y los presupuestos”.

Esther Soriano coincidió y señaló que es fundamentar aplicar cambios en los modelos de construcción, puesto que esto traerá consigo un importante resultado en términos de sostenibilidad en el propio edificio. Precisamente, para empezar con esta transformación, Soriano recalcó que el sector inmobiliario debe enfrentar los principales retos a través de cuatro palancas concretas: la normativa, la colaboración, la financiación y el balance entre el valor y el coste.

En este sentido, Marta Vall-llossera hizo referencia a la importancia de la normativa europea. Señaló que los arquitectos, al liderar un nuevo proyecto, deben pensar en todas las fases del mismo y explicó que “la nueva directiva europea pone de relieve el impacto que tiene la edificación, no sólo durante una parte de su ciclo de vida, sino también en el antes, el durante y el después de su construcción”. Otro de los factores a tener en cuenta, según Vall-llossera, es la adquisición de valor de un edificio. Recalcó que “hace falta mucha sensibilización del ciudadano para que comprenda qué significa una mayor calidad. Cada edificio es diferente, por lo que hay que analizar cuáles son las actuaciones adecuadas y buscar cuál es el equilibrio entre coste y beneficio”.

Por su parte, Eduardo Brunet afirmó que la legislación actual impide un correcto desarrollo de las construcciones sostenibles. “Con las normas que tenemos actualmente, no vamos a conseguir los objetivos 2030, ni 2050, por lo que es fundamental la colaboración público-privada”, recalcó. Además, advierte un cambio urgente para poder revertir esta situación: “El principal reto es desaprender, olvidarnos de cómo veníamos actuando hasta ahora y aprender de una manera distinta, porque financiar una regeneración urbana implica necesariamente inventar nuevas estructuras de financiación, generar nuevas vías de creación de valor en ingresos y establecer nuevos modelos de negocio que tenga la vista puesta en 20 años”, explicó.

Kirsten Dunlop coincidió con Brunet en la necesidad de establecer nexos y puentes comunes con las diversas organizaciones europeas. “Existe una enorme brecha entre lo que las empresas, instituciones internacionales y los poderes públicos están haciendo en términos de acción climática y la realidad de dónde nos encontramos actualmente. Nuestro reto es establecer el cómo podemos trabajar junto con esas ciudades, regiones y empresas para conseguir hacer cada vez más pequeña esa brecha, a través de la innovación”, señaló.

Por último, la financiación para el clima se identificó como otro de los retos fundamentales para conseguir la transformación del sector. En este aspecto, Bruno Sauer presentó a la taxonomía como motor de financiación de la transformación, ya que cambiará el paradigma tradicional del diseño en arquitectura. “La taxonomía es un buen ejemplo de repensar el sistema a corto plazo y tener un impacto considerable”. “Es un cambio en profundidad”, por lo que es fundamental “ser conscientes de que debe invertirse de manera diferente”, recalcó.